Gabriela Mistral, eterna educadora
El 7 de abril de 2026 se dio, en el salón Manuel Octavio Sisnett de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, el conversatorio «Gabriela Mistral, eterna educadora», el cual contó con las intervenciones de Su Excelencia Alejandro Steir Tonsic, embajador de Chile en Panamá, D. Rodolfo de Gracia Reynaldo, secretario de la Academia Panameña de la Lengua, y D. Mario Beltrán Mainero, agregado cultural de la Embajada de México, quienes abordaron desde diversas aristas la vida, obra y trascendencia de Gabriela Mistral, única mujer latinoamericana en obtener —hasta ahora— el Premio Nobel de Literatura en 1945.
Gabriela Mistral nacida en el Valle del Elqui, en 1889, y fallecida en Nueva York, en 1957, fue una destacada poeta, autora de obras como Sonetos de la muerte (1915), Desolación (1922), Ternura (1923), Tala (1938), Lagar (1954) y de manera póstuma Poema de Chile (1967), en las cuales abordó temas como el amor, la niñez, la muerte y la americanidad.
El académico de la lengua, D. Rodolfo de Gracia, hizo énfasis en la condición de educadora de Gabriela Mistral y su interés en la niñez y cómo se enfocó en brindar a los infantes y a la juventud una educación integral y de primer nivel; lo cual fue respaldado por el agregado cultural de la misión diplomática mexicana, quien hizo hincapié en el nexo de la premio Nobel con el intelectual José Vasconcelos y con la figura de la educadora Palma Guillén, quienes fueron pieza clave de la presencia mistraliana en la transformación educacional de México. Seguidamente, Su Excelencia Alejandro Steir Tonsic subrayó «la enorme deuda que tiene Chile con la escritora de darle el lugar que se merece y cómo sorteó una serie de vicisitudes en su tierra natal […] Como una hija del desierto —de un área inhóspita— pudo florecer y ser reconocida como una figura de talla mundial» y exhortó al público, sobre todo a los estudiantes, a que comentaran o hicieran preguntas sobre la intelectual chilena.
La escritora y académica honoraria, Alondra Badano intervino para dar testimonio de la presencia de Gabriela Mistral en suelo uruguayo, donde también contribuyó de cierta forma en el desarrollo de la educación y en postulados que se ejecutan actualmente como la obligatoriedad, laicidad y gratuidad. Luego, la Sr.a Elena Peirano, propietaria del Colegio Gabriela Mistral, en Panamá Oeste, indicó que su admiración la llevó a ponerle el nombre de la gran escritora sudamericana al plantel fundado por ella y por su esposo. El poeta y académico correspondiente, Javier Alvarado Díaz, informó que en Los Andes n.° 2, cerca de la estación del metro, se yergue un parque con monumentos a José Martí, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, y que estos dos últimos necesitan trabajos de restauración, a lo cual, el embajador designó al agregado cultural, Pablo Segura, para que le diera seguimiento a la moción presentada. Seguidamente, la Prof.a Gabriela Rosas indicó que fue testigo de la comitiva que inauguró ambos monumentos e indicó la necesidad de devolverle la dignidad a los mismos.
Para finalizar el conversatorio, se dio lectura al poema «Tamborito panameño» con traducción al dulegaya, dedicado al primer rector de la Universidad y académico fundador de nuestra institución, D. Octavio Méndez Pereira, el cual transcribimos:
Tamborito panameño
De una parte mar de espejos,
de la otra serranía,
y partiéndonos la noche
el tambor de la alegría.
Donde es bosque de quebracho,
Panamá y especiería,
apuñala de pasión
el tambor de la alegría.
Emboscado silbador,
cebo de la hechicería,
guiño de la media noche,
panameña idolatría…
Los muñones son caoba
y la piel venadería,
y más loco a cada tumbo
el tambor de la alegría.
Jadeante como pecho
que las sierras subiría.
Y la noche que se funde
del tambor de la alegría.
Vamos donde tú nos quieres,
que era donde nos querías,
embozado de las greñas,
tamborito de alegría.
Danza de la gente roja,
fiebre de panamería,
vamos como quien se acuerda
al tambor de la alegría.
Como el niño que en el sueño
a su madre encontraría,
vamos a la leche roja
del tambor de la alegría.
Mar pirata, mar fenicio,
nos robó a la paganía,
y nos roba al robador
el tambor de la alegría…
Vamos por ningún sendero,
que el sendero sobraría,
por el tumbo y el jadeo
del tambor de la alegría.
El evento culminó con la invitación del embajador y del decano de la facultad, Dr. Olmedo García, a un brindis en el que se continuó compartiendo anécdotas sobre la vida y obra de Gabriela Mistral.

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